
El Fulham dio la sorpresa y ganó al Manchester United con una sorprendente autoridad. El equipo de Cristiano Ronaldo estuvo flojo en el centro del campo y torpe en defensa. Paul Scholes fue expulsado al inicio del partido al intentar evitar un gol con las manos. Penalti y gol… una jugada lamentable para el equipo de Alex Ferguson.
Cristiano Ronaldo lo intentó todo, pero el portero Shwarzer lo paró absolutamente todo. Cabezazos, disparos… un auténtico recital del portero ante el portugués, Park Ji Sung y Rooney.
Y cuando parecía que el empate podía llegar porque el Fulham estaba encerrado atrás, en un contraataque Andy Johnson envió un pase desde la izquierda a Zera, para que el húngaro definiera de media vuelta e hiciera el 2-0 definitivo.
Wayne Rooney recibió una tarjeta roja por protestar, seguramente por esos nervios de encajar la segunda derrota consecutiva… que hace que la Premier League esté más viva que nunca.

















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